Una base para mantenimiento
Detergentes de suelos, multiusos, limpiacristales y productos de baño para cubrir tareas frecuentes con aplicaciones bien delimitadas.
Un catálogo versátil para cada servicio
Los productos de limpieza para empresas de limpieza deben funcionar en clientes, superficies y horarios muy distintos. Reunimos químicos, celulosa, guantes, carros y útiles para organizar rutas, estandarizar tareas y controlar mejor el consumo.
Soluciones por aplicación
Una misma jornada puede incluir oficinas, comunidades, comercios, alojamientos o centros educativos. Trabajar con una selección ordenada evita transportar referencias duplicadas y facilita que cada operario sepa qué utilizar.
Te ayudamos a definir una base versátil y a reservar productos específicos para los clientes que realmente los necesitan.
Qué podemos suministrar
Soluciones para rutas diarias, contratos fijos, limpiezas puntuales y puesta a punto.
Detergentes de suelos, multiusos, limpiacristales y productos de baño para cubrir tareas frecuentes con aplicaciones bien delimitadas.
Desengrasantes, desincrustantes y limpiadores concretos para cocinas, garajes, finales de obra u otras intervenciones programadas.
Carros compactos o completos, cubos, prensas y accesorios que permiten preparar el material según el tamaño del servicio.
Herramientas diferenciadas por zona, tipo de superficie y nivel de exigencia para evitar improvisaciones.
Suministro para aseos, office y zonas comunes de los clientes, con formatos que facilitan el control de reposición.
Opciones desechables y reutilizables seleccionadas según la tarea, el producto y el procedimiento preventivo de la empresa.
Cuantas más referencias viajan en un carro o vehículo, más difícil resulta formar al personal, controlar existencias y evitar errores. Una base corta y bien explicada suele cubrir gran parte del mantenimiento habitual.
La clave está en documentar excepciones: qué cliente necesita una referencia específica, para qué superficie y en qué frecuencia.
Los protocolos comunes ahorran tiempo, pero deben admitir diferencias de pavimento, mobiliario, actividad y requisitos del cliente. La ficha de cada centro puede indicar las adaptaciones necesarias.
Para comparar productos conviene observar dosificación, rendimiento, tiempo de trabajo y necesidad de aclarado. Un formato económico puede dejar de serlo si se utiliza por encima de la dosis o genera tareas adicionales.
La organización física es parte del sistema. Identificar bayetas, botellas y compartimentos reduce confusiones y permite detectar con rapidez qué falta antes de iniciar una ruta.
Podemos ayudarte a agrupar pedidos por cliente, zona o familia de producto y a elegir formatos que resulten manejables en los vehículos y almacenes disponibles.
Revisar consumos periódicamente permite detectar dosificaciones incorrectas, nuevas necesidades y referencias que ya no aportan valor.
Nos cuentas qué tipos de cliente atiendes, cuántos equipos trabajan y qué catálogo utilizas ahora. A partir de ahí planteamos una selección clara para mantenimiento, tareas específicas y consumibles.
Atención personalizada
Explícanos qué servicios realizas y qué referencias lleváis ahora. Te ayudaremos a ordenar productos, útiles y consumibles.
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